Archivo de Abril 2007

¡Cuánta razón tienes!

Abril 24, 2007

    “¡Qué fácil  es a veces!”. A ser feliz se refiere Pedro en su último post.

    No soy partidario de estos eventos históricos que más que recordar un momento histórico, una tradición perdida o un santoral inacabable escrito en minúsculas en la parte inferior de las casillas de nuestros calendarios, nos recuerdan lo vacíos que están nuestros bolsillos y nuestros cerebros, dicho sea de paso. No regalaba una rosa desde hacía… Buf, ni me acuerdo de la última vez. Pero ayer hice una excepción. Me colé entre las 11:00 y las 11:27 de la mañana para escaparme del trabajo y acercarme a la rambla de mi pueblo a comprar esa rosa. 4 euracos por una rosa! “No vale la pena!” pensé. Casi indignado por haber perdido la oportunidad de tener cuatro euros más en ese monedero viejo y desgastado que tiene tendencia a estar vacío, volví al trabajo con la rosa en la mano. Al menos volvía con la mano llena.

    Vuelvo a casa para comer. Abro la puerta. Montse está cocinando. Le doy un beso y le entrego la rosa. A pesar de que tampoco es muy afín a este tipo de celebraciones, ella también me esperaba con un libro envuelto en un papel que bien podría haber costado más que el libro. Ella sonríe, se pone contenta. Su mirada se vuelve un poco más brillante.

    Ahora pienso que 4 euros y el futuro cadáver de una rosa deshojada sobre el mueble de la sala de estar es poco a cambio de ese instante.

Ineficaz

Abril 23, 2007

    Estoy harto de disimular!.

    Hacer ver que estas trabajando en el ordenador de tu trabajo demuestra la teoría de que los españoles sólo somos eficaces el 60% de nuestra jornada laboral. En este despacho, subimos la media!. Ahora recuerdo ese fragmento de “Niebla” de Unamuno (gracias Jordi por recomendarme ese libro entre cigarrillos, copas y risas) en el que el personaje tenía claro que las hormigas no son trabajadoras sino que aparentan estar ocupadas chocándose las unas con las otras formando ríos negros hacia la nada mientras se descojonan de nosotros. A nosotros nos pasa lo mismo; creemos que le estamos tomando el pelo a nuestro jefe con la ventana del Autocad abierta mientras detrás nos espera la ventana del Explorer con información sacada de internet que no voy a describir.

   Creo que no es a él a quien intentamos tomarle el pelo sino al mismo tiempo.

Un saludo a todos!

Abril 23, 2007

    Ayer estaba de masía rural en muy buena compañía. Decidimos dar un paseo por la montaña. El pueblo estaba a solo un par de kilómetros y el camino era relativamente agradable y digo “relativemente” porque la parada en la plaza del ayuntamiento y la respectiva concentración de caramellas desvirtuó un poco el momento. Resulta fácil poner el dominguerismo en práctica. El caso es que nos cruzamos con otros paseantes y amablemente les saludé: ”Buenos días”, “hola”, ¿qué tal?”.

    Es increíble. Cuando voy algún día a correr por los caminos de las viñas de mi pueblo, si me cruzo con alguien, da igual quien sea, también saludo. Puedo estar a punto de morirme intentando hacerle recordar a mi cuerpo lo que parece empieza a olvidar y yo, ni corto ni perezoso, saludo. Ni con un conocido me tomaría tantas molestias. Mi madre me enseñó que es de mala educación no saludar aunque nunca me especificó a quién. Entonces, ¿por qué saludo sin ser estrictamente necesario?. Será que simplemente me gusta saludar.

    De modo que hoy no voy a ser menos. ¡Un saludo a todos!